Sociedad

Hacia una moda saludable

Escrito por Josefina Figueras - ASMODA. Publicado en Historia-Cultura-Noticias-Entrevistas.

Ha sido el tema de fondo que  ha dominado en las jornadas de la Pasarela Cibeles. Este año el certamen ha vetado a las modelos que por su extrema delgadez no han llegado al peso mínimo  exigido para dar una imagen de mujer saludable.

Antes de su inauguración las modelos tuvieron que pasar por la báscula y someterse a una sencilla prueba para comprobar si su índice de masa corporal era mayor de 18.

 

El problema no está solo en la moda española. En las distintas pasarelas de las capitales de la moda de todo el mundo hemos visto en estos últimos años desfilar  a maniquíes esqueléticas, un manojo de huesos con la mirada perdida y un maquillaje que acentuaba su imagen enfermiza. España, y más concretamente la Comunidad de Madrid, ha dado el primer  aldabonazo serio  para conseguir que las creaciones de nuestros diseñadores sean exhibidas  por mujeres de una talla y una altura excepcionales, pero que no traspasaran los límites de la normalidad.

 

La medida ha sido en general bien acogida, porque es lógico que un acontecimiento que recibe subvenciones públicas  demuestre una responsabilidad social sobre lo que se presenta. Sin embargo algunos han opinado que el procedimiento de selección de las candidatas no era el más adecuado y que esta decisión, tomada a pocas fechas del comienzo de los desfiles, había sido precipitada creando problemas a algunos diseñadores que, en algún caso, se han visto obligados hasta a retirar algunas de las salidas previstas,

 

El tema ha suscitado también algunos interrogantes ¿Es que la moda tiene complejo de culpabilidad? ¿Es que estas medidas son una forma de hacer responsable a la moda del aumento de la anorexia y la bulimia que distorsiona la salud y hasta la vida de tantas adolescentes?. Sería injusto llegar a esta drástica conclusión. Tienen razón aquellos profesionales que alegan que la moda no hace más que reflejar las costumbres y los valores o contravalores y que entre la moda y lo que ocurre en la calle hay una evidente relación de causas y efectos. La moda, sin embargo, como espejo de la sociedad, tienen el enorme poder de apuntalar estilos de vida y modelos estéticos, que debe administrar con tino y responsablemente.

 

No es ningún secreto  que algunas adolescentes, apresadas en las garras de la anorexia, han empezado su trágico itinerario con el deseo de parecerse a los iconos que pregonan la estética actual y que las pasarelas difunden. Es cierto que estas lamentables situaciones  se dan en el caldo de cultivo que proporcionan la inmadurez o una infancia lacrada por familias rotas o desestructuradas que impiden una comunicación normal entre hijos y padres no ficticios, sino verdaderos. Esto lo afirman  psiquiatras y educadores que colocan a la anorexia entre los transtornos  psiquiátricos y desajustes de personalidad más corrientes hoy entre la gente joven.

 

También en el ámbito de los profesionales de la moda se reconocen estas causas más profundas que resultan condicionantes. La modelo Martina Klein, una de las que no ha participado este año en el Cibeles, ha declarado que “el problema está en el interior de los hogares en los padres y en los educadores. A lo mejor habría que cambiar, por ejemplo, el contenido de las televisiones para que las mentes sean más sanas. Hay que educar a la gente”

 

Al margen de todas las cuestiones y razonamientos la conclusión es clara. Cibeles ha dado el paso más directo y efectivo que tiene en sus manos para contribuir a la solución del problema. La medida ha tenido una repercusión internacional y ha hecho que en algunos centros de moda, como son Milán y Londres, se cuestionen también el problema. Pero es a la sociedad y no solo a la moda a quien corresponde promocionar unos valores y unos ideales que erradiquen la raíz de estas situaciones.

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