Sociedad

Manual laicista de ritos en el Ayuntamiento

Escrito por Forumlibertas.com. Publicado en Historia-Cultura-Noticias-Entrevistas.

Bodas civiles, entierros civiles, ¡bautizos civiles!, aún no se ha inventado la primera comunión por lo civil, pero en caso de necesidad el manual ofrece canciones y poemas.

 

Hacia el siglo I antes de Cristo, cuando ya casi nadie se creía la vieja religión romana, el cargo de "augur" o el de "pontifex maximus", el presidir actos cívicos de respeto a la religión gubernamental, era una forma de demostrar estatus, poder.

 

Era un cargo político. Más de poder, que de servicio.

Algo de eso hay hoy en estos tiempos de bodas civiles, bautizos civiles y entierros civiles. Los concejales, unos señores y señoras que fueron elegidos para gobernar, de repente se ponen detrás de una mesa y leen un libro de leyes a una pareja de enamorados (o de extranjeros buscando regularizarse) y creen estar haciendo algo importante.

 

Como en la vieja y vacía religión oficial del funcionariado romano, a los ritos civiles actuales es necesario vestirlos, adornarlos, ponerles música, alfombras, velas, iluminaciones especiales... que ya no sean "tan de juzgado". Y hay quien piensa que incluso están empezando a superar en esplendor al rito católico. Sí, los curas lo hacen elegante pero tan rígido, tan poco personalizado. ¡Nuestra época lo quiere personalizar todo!

 

Después de todo, en las bodas cristianas, el centro está en Dios. Se lee la Palabra de Dios. Se celebra en la casa de Dios. Se pide la bendición de Dios. Se cantan canciones que hablan de Dios. Los novios quieren que Dios encauce, proteja, conduzca el matrimonio. La fórmula está más o menos prefijada en la tradición litúrgica latina y conduce a resaltar la libertad de los novios, el amor de ellos y el plan de Dios.

 

En las bodas civiles (en una ciudad como Gijón, el año pasado, fueron la mitad), eliminado Dios, los protagonistas son los novios. Se leen poemas escritos por los novios que hablan de los novios. Se cantan canciones compuestas por los novios que tratan de los novios. Se hacen discursos de los novios, amigos de los novios, o el concejal de turno. Es como Umbral: "hemos venido a hablar de mi libro".

La nueva religión civil de todas formas quiere marcar algunas pautas y por eso la Asociación Catalana de Municipios ha editado un Manual de Ceremonia Civil, subtitulado "Los Días Más Grandes". Joan Surroca, autor del libro, ha recogido textos y músicas para hacer rituales civiles. Excepto la primera comunión civil (que ya llegará: ¿quizá para celebrar la primera paga?) hay de todo: bautizos civiles, entierros civiles y las bodas civiles, claro. Un manual para el augur, el pontifex del s.XXI.

 

El bautizo en versión funcionariado se llama "nacer a la vida". Sirve para ya nacidos, para adoptados y para niños en acogida. No es tan emocionante como la adopción de Quinto Arrio a Ben Hur, no se ponen anillos.

El libro recomienda poemas de autores variados (Quevedo, Rilke, Bocaccio, Auden...). Hay uno de Joan Brossa que, traducido al castellano dice:

"Lo declaro / no hemos visitado ninguna iglesia / pero sí nos paramos en silencio ante estos viejos árboles"

Por supuesto, este poema no se lee en silencio ante viejos árboles sino en alguna dependencia municipal, donde el silencio es más o menos escaso.

 

También se recomiendan músicas variadas: desde la "María" de West Side Story al Abraça'm de Maria del Mar Bonet. O Por Amor de Gloria Estefan (una católica, por cierto) o el Burbujas de Amor (de Juan Luis Guerra, un evangélico que hace música cristiana).

 

En el entierro religioso, Dios y sus promesas de vida eterna son el centro. En el caso del entierro civil, de nuevo quitado Dios, el centro es el protagonista, es decir, el muerto, del cual se habla mucho sin que ni tan solo él pueda disfrutarlo. Porque, recordemos, está muerto y hemos hecho un rito civil porque la mayor parte del tiempo no creemos que los muertos escuchen nada. Aunque en estos casos se oye decir a muchos ateos y agnósticos la frase "desde donde quiera que estés, te alegrará saber que..."

 

El cristianismo no es una religión: es una relación personal de los hombres con Dios a través de un judío crucificado y resucitado que se llama Jesucristo. Pero el hombre es un animal religioso: necesita ritos y mitos, y el primer rito es la lectura del mito (en este caso del código de derecho de familia). Dios ofrece vida eterna y sentido. Pero a muchos les basta la simple religión, y eso es lo que ofrece el funcionariado romano, el augur, el pontifex, el concejal...

 

Con música de fondo, sala elegante y bonitas lámparas, todo se sobrelleva. En Suecia la Iglesia luterana nacional del país (depende del gobierno) ya celebra ceremonias de divorcio para que los ex-cónyuges se divorcien "de buen rollo". En cuanto lleguen a España habrá que pedir a Joan Surroca que actualice el manual, no vaya a ser que la gente prefiera celebrar el divorcio por lo religioso, en vez de por lo civil.