Sociedad

Enrique Loewe nos habla del I Congreso Internacional de Moda

Escrito por Mª Mercedes Álvarez, de ASMODA. Publicado en Historia-Cultura-Noticias-Entrevistas.

“De vez en cuando conviene reflexionar sobre la moda, pararse, mirar alrededor y mirarse uno mismo”

Enrique Loewe es la cara visible de una de las compañías líderes en moda y complementos de lujo, que empezó con una pequeña factoría de cuero en Madrid a mediados del siglo XIX. La firma Loewe es sinónimo de buen gusto, elegancia, distinción y trabajo bien hecho. Actualmente, Enrique Loewe, nieto del fundador de la marca, es el Presidente de la Fundación Loewe, que mantiene un firme compromiso con la cultura. La Fundación que lleva su nombre se dedica a la promoción artística de poetas, patrocina el mundo de la danza y apoya los aspectos culturales del diseño y el arte entroncado con la moda.

Hablamos con él en su despacho del Palacio de Miraflores, en Madrid, un despacho sobrio, discreto y atestado de libros. El motivo de la charla es su presencia y su trabajo en el Comité Científico del I Congreso Internacional de Moda (CIM), que se celebrará en octubre próximo en el Museo del Traje de Madrid, y que promueven el Centro Superior de Diseño de Moda de la Universidad Politécnica de Madrid (CSDMM) y la Asociación Moda, Universidad y Empresa (AMUE).

 

 

-La primera pregunta es obligada, ¿por qué un Congreso sobre Moda?

 

-Una cosa es crear moda y otra “pensar” sobre la moda. El Congreso significa realizar una introspección de personas que entienden y conocen el fenómeno de la moda, para enriquecimiento de los asistentes y para proponer una reflexión a toda la sociedad.

No es lo mismo un desfile, una propuesta de moda, que un Congreso de dos días y medio que hable sobre el fenómeno moda y sus vínculos con el mundo de la cultura. Llevamos bastante tiempo preparando el CIM, con reuniones, búsqueda de conferenciantes, definición de las ponencias, lectura de las comunicaciones... Está siendo bastante laborioso.

 

-¿Se necesitaba un Congreso como éste para reflexionar sobre lo que es realmente la moda y lo que implica para la persona y el conjunto de la sociedad?

 

-De vez en cuando conviene pararse, mirar alrededor y mirarse uno mismo. Siempre es necesario un debate de las ideas y, si se hace en un ambiente universitario es muy enriquecedor, y más si tiene lugar en un espacio tan sugerente como es el Museo del Traje. En España se han hecho ya jornadas y encuentros de moda, pero este congreso tendrá una envergadura más amplia, más ambiciosa, queríamos que se saliera del ámbito estrictamente local. Las comunicaciones, por ejemplo, están llegando de todas partes: muchas en lengua portuguesa, italiano, etc.

 

-¿Cómo llegó a formar parte del Comité Científico de CIM?

 

-Me fichó Miguel Ángel Pascual, Director del Centro Superior de Diseño. Yo he estado vinculado a la Universidad Politécnica de Madrid desde hace mucho tiempo, he hecho cosas relativas al desarrollo de la especialidad de piel en la escuela de diseño. Eso, como es lógico, ha producido un tejido de buenas relaciones y amistad con Miguel Ángel Pascual. Por otra parte, también he sido patrono el Museo del Traje, y he colaborado mucho con la asociación Moda, Universidad y Empresa.

 

-En estos 20 años de existencia de la Fundación Loewe, que ha hecho tanto por la cultura y el arte, ¿qué significa estar en el Comité Científico de un acontecimiento como CIM2008?

 

-Desde la Fundación hemos patrocinado no sólo moda, sino poesía, danza, música. Pero una salida natural de las iniciativas culturales nuestras es el mundo del diseño. Con lo cual, en este sentido, es mezclar agua con agua...

 

-Usted siempre se ha reconocido como un hombre de letras metido en una empresa con servidumbres de tipo mercantil. Con el impulso de este tipo de iniciativas culturales en torno a la moda, ¿se siente más satisfecho como intelectual?

 

-Este Congreso me produce una satisfacción especial y espero que salga muy bien. Pero es una cosa más. También estoy en el comité científico del Instituto Europeo de Diseño, colaboro mucho con el Instituto de Empresa, coordino varios másteres relacionados con la comunicación y con la moda y con el mundo del lujo, etc. Yo he tenido una trayectoria empresarial peculiar dentro de mis aficiones y especialidades, por eso he estado mucho más cerca del diseño, del desarrollo de productos, del merchandising, de la decoración de las tiendas, y más alejado de las finanzas o de otros asuntos mercantiles.

 

-¿Se ha convertido la moda en un mero espectáculo de cara a la galería? ¿Quien dicta la moda: la publicidad, la calle, los medios, las celebridades?

 

-Yo tengo una idea seria de la moda y no estoy conectado en absoluto con frivolidades ni con las celebrities ni con toda esa parafernalia amarillista y sensacionalista. La moda es un fenómeno desde el punto de vista sociológico con una enorme carga de cultura, de belleza, de capacidad de expresión. Si alguien quiere ver la moda desde el punto de vista de la frivolidad, apenas la está vislumbrando. Creo que la moda denota algo más: quiénes somos, a dónde vamos y qué hacemos en este pobre planeta azul tirando ya a gris.

 

-La moda ¿ha perdido el norte?

 

-El norte no lo pierde la moda, lo pierden las personas. Vivimos en una época bastante “desnortada”, compleja, nueva, donde el tiempo pasa a una velocidad increíble, donde los valores se han perdido, donde predomina el pensamiento light, cosas de las que creo  no sentirnos muy orgullosos.

 

-¿Es la moda una prolongación de la personalidad?

 

-Sin duda. Los que usamos de la moda lo hacemos como un sistema de autoafirmación, de relación con los demás, de personalización de ambiciones, de ilusiones. La moda siempre fue un espejo de la sociedad en un momento determinado. Si alguien dentro de doscientos años quisiera analizar la sociedad de este momento, el mejor método sería estudiar la moda, mucho más que mediante los monumentos. ¿Cómo era la gente? ¿Cómo se vestía? ¿Cómo se comportaba? ¿Cómo vivía y decoraba su casa? ¿Qué valoraba? ¿Qué era el lujo en ese momento? ¿Qué, la calidad de vida? Toda una temática muy profunda. Lo de menos es un desfile cualquiera en una pasarela cualquiera. La moda es la manifestación externa de un fenómeno interno, mucho más profundo y más interesante, relacionado con el comportamiento y los valores.

 

-¿Hemos perdido las mujeres feminidad por la moda?

 

-Por la moda no ha perdido nada la mujer. La moda es un resultado, es la suma de todas esas circunstancias que hemos mencionado. Yo creo que la pérdida de feminidad, si la ha habido, ha venido por unos cambios sociales que ha propiciado otro tipo de mujer con otros valores. Ahora, asistimos a la tendencia en que las mujeres se masculinizan y los hombres se feminizan. Pero eso ha ocurrido ya en otras sociedades y en otras épocas: en Grecia, en Roma, durante la Revolución Francesa... Forma parte de esta tragedia cíclica que es la vida. No sé si esto es bueno o malo, porque creo que estamos destinados a cambiar siempre. La esencia de la modernidad es el cambio.

 

-¿Se puede vivir sin moda?

 

-La moda es algo en constante movimiento, es algo difícil de conocer, de entender. Mientras tengamos que vestirnos, relacionarnos, presumir, amar y odiar, ¡vivir!, la moda es necesaria. La moda tiene también una vertiente lúdica, de humor, fantasía. Te hace posicionarte en un grupo o en otro: una de las grandes modas es no seguir ninguna moda, ir por libre.

 

-¿Y cómo se puede conseguir que la moda esté al servicio de la persona y no que la esclavice?

 

-Estar esclavizados por la moda indica el grado de vacío personal. No se debe estar esclavizado por nada, y eso se consigue teniendo personalidad, una cultura, una visión del mundo, una jerarquía de valores, unas aspiraciones en la vida. Si uno es un tarugo, pues es evidente que cualquier mariposa le distraerá.

 

-Volviendo a CIM, ¿qué espera usted de este Congreso?

 

-Estoy contento del nivel que está adquiriendo, las ponencias, el desarrollo de la temática: con peso intelectual, pero sin ser un plomo... Creo que es un Congreso oportuno, con las personas oportunas y, espero, que en el momento oportuno.

Deseo que la Universidad se acerque más a los fenómenos relacionados con la moda: el diseño, la sociología, las ciencias de la comunicación, el periodismo de moda. Que tenga la intención de ser un foro de acogida, de pensamiento, de reflexión, de participación. Hoy cuesta mucho teorizar y hay que hacerlo más a menudo.

 

-¿Qué les diría a los jóvenes que estudian diseño para que participen en CIM2008?

 

sta una oportunidad única para escuchar a una serie de especialistas tan notables como a Gilles Lipovetsky, Omar Calabresse, Jorge Lozano, etc, que, le aseguro, ha costado reunir. Sin formación, sin cultura, sin inquietudes, sin conocimientos de idiomas, sin estar al tanto, rara vez saldrá un buen diseñador, y no un ignorante que piense que la pólvora la ha inventado él. Por eso animo a la participación, porque se pondrán de manifiesto los aspectos culturales, artísticos, estéticos, que se necesitan hoy en la moda como agua de mayo.

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