Sociedad

La leyenda negra y los españoles

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¿Qué es la leyenda negra? ¿En qué consiste? Cuál es su origen?

El historiador Julián Juderías fue quien acuñó la expresión “leyenda negra” para definir esa serie de acusaciones, exageraciones y falsedades esgrimidas contra España y los españoles respecto a su Historia, o para referirse, según sus palabras a “la leyenda de la España inquisitorial, ignorante, fanática, incapaz de figurar entre los pueblos cultos…enemiga del progreso…”.

En su libro, reeditado varias veces desde 1917 y titulado “La leyenda negra. Estudios acerca del concepto de España en el extranjero”, Juderías defiende y pone de manifiesto el brillante pasado histórico de España, tanto en Europa como en América.

Anteriormente, otros historiadores se habían ocupado de exaltar las glorias patrias, para contrarrestar las acusaciones contra España. Destacan sobre todo Juan Valera y Rafael Altamira. Esta cuestión de la imagen de España, tantas veces falseada y vista negativamente, ha suscitado siempre la atención de estudiosos e historiadores.

En nuestros días, el prestigioso hispanista francés Joseph Pérez analiza en su libro, también titulado “La Leyenda Negra” el origen y las causas de esta leyenda, y examina el momento histórico en que se produjo.

Origen de la Leyenda Negra. Felipe II y la rebelión de los Países Bajos

Su origen está en el siglo XVI, a raíz de la rebelión de los Países Bajos contra España. La publicación en 1581 de la “Apología o defensa del príncipe Guillermo de Orange”, justificando su deslealtad con Felipe II y acusando a éste y a los españoles de toda clase de desmanes, encontró rápidamente eco entre otros estados y príncipes europeos, que recelaban ante la indiscutible hegemonía española en el siglo XVI.

Las acusaciones contenidas en la “Apología” fueron recogidas y publicadas posteriormente por el antiguo secretario del Rey, Antonio Pérez, como venganza por su destierro, dando lugar más adelante al mito de Don Carlos, el hijo de Felipe II, muerto según se decía, por orden de su padre, y envuelto en oscuras conspiraciones. Este melodramático y falso argumento fue utilizado por dramaturgos como Schiller y compositores como Verdi, que lo popularizó en su ópera “Don Carlos”.

Actuación de España en América

Uno de los pilares en que se apoya la leyenda negra es la actuación de España en el descubrimiento y conquista de América, atribuyéndola el exterminio de millones de indios, así como el trato despiadado con todos ellos.

Las actuales corrientes historiográficas analizan las causas de la gran mortalidad ocurrida en América en el siglo XVI, a la llegada de los españoles. Se admite que las batallas causaron miles de muertos, así como el trabajo forzoso en minas y pesquerías. Pero se destaca la importancia de las enfermedades transmitidas por los europeos, como la viruela, gripe, sarampión, tifus, etc. ante las cuales se encontraba indefensa la población indígena, aislada hasta entonces, y que causaron gran mortalidad. Joseph Pérez resalta lo absurdo de responsabilizar directamente a los conquistadores, ya que, afirma “aunque hubieran querido, no habrían podido llevar a cabo una matanza de semejantes multitudes porque, además no les interesaba, pues necesitaban mano de obra”

Por su parte, el escritor norteamericano J. Lee Anderson, afirmaba recientemente que, pese a la idea extendida de que los españoles causaron un desastre demográfico con la muerte de muchos millares de indios, “hay que reconocer que tuvieron la genialidad de mezclarse y crear una raza nueva, la raza mestiza, una de las más apasionantes, creativas e innovadoras”

Igualmente S. Melo de Antelo constata el hecho de que actualmente “en Bolivia hay un 55% de amerindios y un 31% de mestizos; en Ecuador el 52% son quechuas y el 40% mestizos. En Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, más del 90% son mestizos… En México, aún el 30% son amerindios descendientes de aztecas y mayas, y el 60% mestizos. Y se pregunta ¿dónde está la aniquilación de la población indígena, afirmada por la leyenda negra?”.

En contraste, afirma que “en los Estados Unidos, colonizados inicialmente por los anglosajones, la población indígena no llega al 1%, con solo un 0,5% de mestizos. Los apaches, sioux, navajos, pasaron a sobrevivir en míseras reservas para turistas.”

Un aspecto que nunca mencionan los propaladores de la leyenda negra es que España tiene el honor de ser el único país que se planteó dudas morales a propósito de la conquista. Es lo que se ha llamado “la búsqueda de la justicia”, en referencia a la controversia sobre los denominados Justos Títulos, en los que destaca la gigante figura de Francisco de Vitoria, creador del Derecho Internacional. Como afirma M. Fazio “este debate ético, después de una conquista, constituye un fenómeno único en la Historia, y quizá sea éste el rasgo más sobresaliente de la labor de España en el Nuevo Mundo”. ¿Se imaginan a los anglosajones debatiéndose ante cuestiones semejantes?

Tampoco se alude a la extraordinaria labor desarrollada por la Iglesia, en colaboración con la Corona española desde los primeros tiempos, ocupándose no solo de evangelizar, sino de crear instituciones culturales, educativas, asistenciales, como universidades, colegios, hospitales, etc., sentando así las bases para la formación de la sociedad latinoamericana.

Catolicismo versus Protestantismo

Otra de las principales acusaciones de la leyenda negra contra España es que la causa de su decadencia fue la fidelidad a la religión católica, lo que llevaba consigo intolerancia, fanatismo, y la oposición a cualquier innovación científica o técnica, conduciendo a España a un considerable atraso con respecto a otras potencias europeas.

Estos argumentos iban también dirigidos a otros países católicos del sur de Europa, como Italia, Portugal. Se aseguraba en cambio que los del norte europeo habían prosperado y alcanzado un alto grado de desarrollo desde que abrazaron la Reforma.

Actualmente, autores tan acreditados como Trevor-Roper y Twaney, entre otros, revisan estas teorías, vigentes durante más de 250 años. En el caso de España, Joseph Pérez señala que su decadencia en el siglo XVII se explica por causas económicas, y no por su fidelidad al catolicismo, ya que España se enriqueció, en gran parte por el mercado americano, y conoció un gran esplendor en el siglo XVI, el “Siglo de Oro”. En cambio, cuando la coyuntura cambió, los precios subieron, y las quiebras se multiplicaron, el foco del progreso se desplazó hacia el norte, y España quedó al margen del capitalismo que se desarrolló fuertemente en los países septentrionales.

Otros argumentos de la leyenda negra se refieren a la Inquisición y su actuación en España, cuando es conocida su existencia en otros países europeos desde el siglo XIII.

La reacción de los españoles

Podemos preguntarnos, ¿Cuál es la reacción española ante esta leyenda negra?. La respuesta no deja de ser sorprendente. Cuando se produjo en el siglo XVI, la respuesta de España fue débil y tardía. Es cierto que escritores de la talla de Quevedo, Saavedra Fajardo, Antonio de Herrera, entre otros, salieron en defensa de España, pero no llegaron a influir en la opinión pública europea.

Cuando, mediado el siglo XVII comienza a decaer el poderío de España, los propios españoles se cuestionan los logros de su pasado histórico, y comienzan a replegarse, deslumbrados por el brillo de las nuevas potencias Inglaterra y Francia, que parecen menospreciar todo lo español.

Esta actitud, que desembocó en un injustificado complejo de inferioridad, perdura todavía hoy en amplias capas de la población, que incluso llegan a avergonzarse de ser el país que descubrió y conquistó América, que fue patria de Cervantes, Velázquez, Goya…

Es cierto que este fenómeno no se da solamente en España, sino que en todos los países se ven antagonismos y enfrentamientos sobre el modo de interpretar la propia Historia. Pero quizá conviene señalar que, una vez más, es la ignorancia y la falta de interés de los españoles por conocer su historia, tantas veces brillante, la que contribuye a alimentar la leyenda negra.

En este sentido, resulta muy expresivo el slogan ideado por una editorial cuando afirma que “la norma es criticar la historia de España sin conocerla”, y para evitarlo, promociona la lectura de sus libros. En efecto, solo una formación adecuada y el conocimiento de la historia del propio país, puede contrarrestar esta y otras leyendas negras acerca de cuestiones históricas.