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Cine: La Última cima

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Sí, no me he confundido al escribir el título, es la “Última cima”, aunque bien podría tratarse de la “Última Cena” pues, en definitiva, la nueva película del director, guionista y actor Juan Manuel Cotelo, trata de alguna manera, sobre una última cena…
Nos encontramos delante de un documental, género ya de por si difícil, que aborda la vida de una persona que a muchos también podría parecerles difícil… Es la vida de un reaccionario, un retro o un cuervo, como diría él… Pablo Domínguez…

Pablo Domínguez es cura, y digo “es” muy conscientemente, aunque el documental recoge los últimos días antes de su muerte en un accidente en la montaña el pasado mes de febrero de 2009. Y es que Pablo sigue vive para casi todos los que le conocieron y los que no.

Ese es mi caso. Yo nunca conocí a Pablo y sin embargo, les puedo jurar que desde que vi el documental y me compré un libro que recoge su testamento espiritual, le siento tan presente en mi vida, que resulta escalofriante.

Además de cura, era un amante de la montaña. Como costumbre habitual Pablo celebraba Misa en cada culminación, en el que el llamaba “el verdadero templo de Dios”, con el cielo como único techo.

A Pablo tan sólo le falta alcanzar la cima del Moncayo para coronar todas las cimas importantes de la Península Ibérica Y fue justo allí, en la última cima donde celebró sú última “Cena Pascual”… Cosas de la Providencia de Dios…

El director Cotelo, recoge con mucho acierto y rigor no sólo documentos y testimonios sobre su vida, si no que hace una reflexión sumamente personal sobre el sacerdocio, la vocación y el panorama que la opinión pública tiene sobre la Iglesia y sus ministros.

La película se vertebra así: reflexiones del director sobre el propio Pablo; entrevistas de opinión pié de calle y testimonios de quienes le conocieron.

En el apartado de reflexión personal hay que decir que Cotelo derrocha toda su vena interpretativa ofreciéndonos un testimonio radical, directo y de aplastante sentido común.

Las entrevistas a pie de calle resultan de lo más interesante por el valor sociológico. A modo de termómetro popular, la gente sentencia sobre la vida de personas a los que han tratado en contadas ocasiones. El director rescata algún fragmento genial de dos jóvenes que plantean el sacerdocio desde un punto de vista totalmente innovador. Este es uno de los grandes aciertos de la película.

Finalmente, los testimonios son lo que cabe esperar, emocionantes, sin rozar el grado de intimidad intraspasable, los amigos y familiares de Pablo nos presentan con el corazón abierto, su experiencia de vida con este gran hombre.

Lo único que sabe a poco de la cinta, es saber más sobre la mujer que acompañó a Pablo en esta última escalada. Una amiga y compañera espiritual que a todas luces debió ser otro ejemplo de vida de entrega y amor a Dios.

Una película en fin absolutamente imprescindible para quiénes quieran alcanzar metas altas…

 

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