¿Por qué esperar?

Una sensatez poco corriente.
«Pienso así desde que tenía 14 años. Por aquel entonces ya había observado adónde llevaba la frivolidad sexual a bastantes de mis compañeros de escuela.
»Desde mi adolescencia pensé que la libertad sexual que yo más deseaba es la de estar un día felizmente casada. Y pensé que tenía que guardarme para el matrimonio, y nunca he tenido la más mínima duda sobre mi decisión»Y pensé que debía casarme con un hombre que tuviera un concepto suficientemente elevado de su futura esposa como para guardarse íntegro para ella. No es que sea lo único que valoro en un hombre, pero me resulta mucho más fácil confiar en alguien así.»
La que hablaba era una joven y brillante abogada británica llamada Angela Ellis-Jones, en el transcurso de un debate televisivo en la BBC. Defendía con llamativa desenvoltura una opinión poco corriente (al menos, en ese programa).

El vuelo del águila

Siempre recordaré el comentario de un viejo amigo, todo menos conservador, que a mediados de los 90 me decía que "Ratzinger vuela como un águila, mientras sus críticos parecen ratones". Y eran los años duros en que el prefecto de la Doctrina de la Fe se batía el cobre con los rescoldos de una teología secularizada que gozaba del aplauso de la gran prensa. Podríamos decir con el Esclesiastés que no hay nada nuevo bajo el sol. Pero sí lo hay. O al menos, ahora lo vemos mejor.

Un padre estadounidense acaba en la cárcel por pedir que no se adoctrine a su hijo en la homosexualidad

"La profesora nos dijo que según Educación no tenían la obligación de avisar a los padres y que cualquier adulto en la escuela podría hablar de homosexualidad a nuestro hijo", explica la esposa.
Un episodio sucedido recientemente en Estados Unidos ha dado que pensar. El matrimonio formado por David y Tonia Parker pidieron a la escuela que les avisaran cuando enseñaran a ver como moralmente buenas las relaciones homosexuales. La profesora se negó porque en el Estado de Massachussets el matrimonio gay es legal. David fue esposado y llevado a comisaría por no querer irse sin ver reconocidos sus derechos como padre. Finalmente perdió el juicio contra este Estado.

Siempre conectados, distraídos a menudo

Las tecnologías de información y comunicación pueden llegar a desbordarnos. Un estudio muestra que estar siempre conectado es una fuente de distracciones que hace trabajar peor, explica Matt Richtel en The New York Times.
Un usuario avezado de las técnicas de comunicación puede tener abiertos media docena o más de canales a la vez. Mientras escribe con el ordenador, en su pantalla puede comprobar cada pocos minutos el correo electrónico que le llega y a la vez vigilar las cotizaciones de Bolsa u otras informaciones por la web, y en una esquina tener abierta una ventana para ver televisión. En cuanto le manden un recado por Twitter, por su red social o por mensajería instantántea, lo verá. Con el teléfono móvil, que es también agenda, puede hablar o usar el SMS, y recordar gracias a los avisos acústicos la hora de una próxima cita o el vencimiento de una gestión pendiente.

Los alumnos de 10 años saben la teoría, pero no aplicarla

La evaluación de Primaria refleja fallos muy similares a los de Secundaria. Un alumno español de 10 años tiene un nivel razonable de conocimientos, pero falla a la hora de aplicarlos. Quizá, "porque recibe una formación más teórica que práctica", dijo ayer la secretaria de Estado de Educación, Eva Almunia, al presentar la evaluación general de diagnóstico de 4º de Primaria, según Educación, la radiografía más precisa hecha hasta ahora del sistema escolar, en la que han participado 28.708 alumnos. Quizá lo más preocupante es que esa lectura es muy parecida a la que ofrece el informe Pisa de la OCDE para los alumnos españoles de 15 años.

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